Los Grupos de Atención de Proximidad (GAP) cumplen tres años impulsando la igualdad de oportunidades.

Consolidados como un recurso esencial para mejorar la igualdad de oportunidades de la infancia y la adolescencia en situación de vulnerabilidad que residen en municipios más pequeños, están integrados en nuestro Programa de Familias, que ofrece atención socioeducativa y psicológica a niños, niñas, adolescentes y a sus familias para superar coyunturas de riesgo y fortalecer sus vínculos afectivos.


Los GAP empezaron a trabajar en el municipio pontevedrés de Tomiño con el objetivo de acercar a poblaciones más pequeñas las herramientas que necesitan para mejorar su situación. Junto a Tomiño, las localidades de Gondomar y Nigrán también cuentan con Grupos de Atención de Proximidad (GAP), que atienden a niños, niñas y adolescentes de entre 6 y 17 años derivados por los Servicios Sociales. Los equipos multidisciplinares coordinados con profesionales de otras áreas ofrecen un acompañamiento integral a familias que afrontan precariedad económica, aislamiento social o dificultades psicoemocionales, factores que impactan directamente en el bienestar y desarrollo de sus hijos e hijas.


Además de reforzar el apoyo comunitario, el servicio tiene el objetivo de prevenir el fracaso escolar, potenciar las competencias personales y sociales de los niños, niñas y adolescentes y promover su bienestar emocional. Para ello, combina apoyo escolar, talleres artísticos, actividades de ocio educativo y de tiempo libre, además de sesiones psicoeducativas en ámbitos como la protección infantil, la igualdad de género, la educación afectivo-sexual, y el cuidado del medioambiente. Asimismo, el trabajo de los psicólogos especializados en terapia familiar sistémica con experiencia en el ámbito social ofrece a muchas familias un espacio de reflexión y crecimiento al que, de otro modo, no tendrían acceso.

En sus tres primeros años de recorrido, los GAP han marcado una diferencia en la vida de decenas de niños, niñas y adolescentes gallegos. Además de mejorar su rendimiento académico, han favorecido su inclusión social y el fortalecimiento de sus núcleos familiares.

“Esto no es solo un aula para estudiar, es un sitio donde estar cómoda, divertirte, aprender, conocer gente y un lugar de confianza donde puedes ser tú misma sin miedo a que te juzguen y sabiendo que vas a tener apoyo siempre que lo necesites, donde nunca te van a dejar sola”. (Kathy, de 18 años, del GAP de Gondomar al que ha estado acudiendo cada día después de clase hasta el año pasado).

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